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KEEP CALM and GO BAREFOOT

sábado, 11 de junio de 2016

Cambio de tendencia.....





Para poder seguir a veces hay que empezar de nuevo, quizás esta frase defina claramente el cambio que he decidido realizar,  debido por una parte a la necesidad de seguir corriendo y por otra a la de buscar nuevas  sensaciones dentro de este mundillo.
Todo empezó hace aproximadamente un año cuando decidí inscribirme en el trail de Euroafica que  discurría entre Algeciras y Tarifa. Era una carrera tremendamente atractiva en su primera edición y que atravesaba los parques naturales de los Alcornocales y del Estrecho. Por  delante me quedaban más de cuatro meses  para prepararla, tiempo más que suficiente.  Empecé a realizar numerosas salidas por senderos, metiendo gran cantidad de carga de kilómetros, alternando con MTB y así casi todo el verano.  A principio de septiembre empecé a notar unas ligeras molestias en la planta del pie izquierdo.  No le di la mayor importancia y continúe  dando caña. Pero este pequeño dolor que cuando empezaba era bastante llevadero, fue convirtiéndose en un auténtico calvario hasta el punto de hacerme parar. Me puse en manos del fisio y  aunque se atenuó algo, continuaban las molestias. Decidí parar tres semanas en la que no corrí nada, solo me refugiaba en mi bici de montaña que era la que mantenía viva la llama de poder participar en mi objetivo. Pero nada,  todo seguía igual y ya no quedaba más remedio que acudir al podólogo y más tarde al traumatólogo. El primero me aconsejó que me hiciera un estudio de pisada y empezar a valorar de donde podía venir el problema. El médico me mandó una resonancia.  El resultado fue demoledor,  el temible Neuroma de Morton se había apoderado de mi pie.  Y ahora qué..?  Es lo que le dije al médico. En primer lugar me dijo que había tres soluciones. La primera era la de olvidarse de correr por bastante tiempo hasta que el neuroma se pudiese reasolver por sí solo. La segunda era la opción de la cirugía. Esto ni se me pasaba por la cabeza, no estaba dispuesto a que me tocaran el pie. La tercera era la infiltración. Esta última tenía sus pros y sus contras. Existía la posibilidad de que se formasen cristales en la zona que me podrían  dar problemas en un futuro,  pero que  el resultado era espectacular. En dos días me indicaron que podría empezar a correr poco a poco sin dolor, pero que existía bastante posibilidad  que sobre el mes aparecieran de nuevo los dolores.  Me decidí por esta última. Fueron dos pinchazos en la zona y como  por arte de magia desapareció el dolor. Decidí no participar en el Trail para no  correr  riesgo y empecé a  entrenar de nuevo. Todo volvió a la normalidad, las salidas eran  más bien cortas para no arriesgar y empecé a pensar en otro importante reto que tenía en la cabeza, El Maratón de Sevilla.  Era   mediados de Noviembre y después de estar parado más de un mes aún tenía tiempo de prepararlo. Aunque las molestias habían  casi desaparecido, aun al correr, sentía un cosquilleo en el pie que me hacía dudar y los fantasmas estaban siempre presente. Casualmente encontré en internet una página en la que el autor había tenido el mismo problema. Él lo solucionó a base de darle libertad al pie. Cambio la forma de correr, dejó las zapatillas amortiguadas y empezó a correr de forma minimalista. Empecé a informarme y a visitar páginas y foros y llegué a la conclusión de que lo tenía que intentar.


En principio el cambio era complicado, muchos años corriendo con tope de amortiguación y de pronto cambiar al otro extremo. Las zapatillas minimalista que había en el mercado no eran baratas y era reacio a hacerme con unas y que luego este invento no cuajara. Había leído que mucha gente había empezado con unas zapas que vendían en Decathlón y que tenían drop cero, las newfee. Casualmente tenía una vieja que compré hace algún tiempo y casi no le había dado uso. Le quité las plantillas y me lancé de cabeza al minimalismo. Todas las informaciones que hay en la red de gente con bastante criterio en el tema, aconsejaban empezar a correr con mucha cautela ya que hay que pasar por una transición obligatoriamente para no cae lesionado, pues la forma de correr es diferente y se utilizan otros músculos que con las zapas normales  trabajan muy poco. Los inicios fueron muy tranquilos. Mis salidas consistían en empezar con las zapas de siempre  sobre ocho o nueve kilómetros y terminar con las minimalistas que las llevaba en una mochila  haciendo siempre menos de dos. 



Poco a poco fui cambiando la tendencia y di el paso decisivo, empecé a correr descalzo. Al mes aproximadamente dejé las amortiguadas y ya solo corría tres kilómetros descalzo y tres con las minimalistas. Las sensaciones eran inmejorables, sentía una sensación de libertad en mis pies que disfrutaba  corriendo como nunca lo había hecho. Evidentemente sentía algunas molestias sobre todo en los gemelos y soleos que se me cargaban más de la cuenta. Todo esto debido al cambio de técnica. Ya no talonaba y aterrizaba en cada zancada con el antepie. Del neuroma ni me acordaba. Poco a poco fueron despareciendo las molestias de las piernas y cada vez iba metiendo más distancia descalzo, eso sí, siempre por carril bici y por zonas con buen piso. De vez en cuando alguna piedrecilla me hacía ver las estrellas, pero jamás tuve ningún corte ni herida, solo mucha mugre al termina. Todo iba fenomenal pero me surgió la gran duda. Estaba inscrito en el maratón de Sevilla y tenía que decidirme, solo quedada algo más de un mes. Evidentemente  no estaba  en condicione aun de afrontar una prueba de esta entidad en plan minimalista. O seguía con mi progresión y desistía de correr en Sevilla o volvía con mis zapatillas de siempre para garantizar tener un mínimo de condiciones. Opté por aparcar de momento el minimalismo. Me apetecía mucho correr mi séptimo maratón. A primero de Enero empecé a prepararlo. Era consiente que no tenía mucho tiempo pero había que intentarlo. En esta edición saldría a disfrutar y me olvidaría de marcas.
Me encontraba raro al correr, intentaba no talonar pero me resultaba muy complicado. Pero quedando algo menos de un mes, empezó de nuevo el neuroma a dar la lata.  Sentía un ligero dolor en la planta del pie que me molestaba lo justo para  no ir cómodo.  No me apetecía infiltrarme de nuevo y se me ocurrió hacerle un vaciado a unas plantillas viejas que tenía para que la zona dolorida estuviese libre de la presión al pisar. Y así de esta manera chapucera logré terminar mi escueta preparación y estár en  Sevilla. El maratón discurrió mejor de lo esperado. Paré el crono en un tiempo bastante digno para   el estado en el que llegué.
A la semana siguiente retomé mis salidas descalzo y  me compré unas huaraches . Actualmente les he hecho a las sandalias casi cuatrocientos kilómetros  y casi puedo asegura que he concluido mi transición al minimalismo. He realizado  tiradas de más de veinte kilómetros tanto por asfalto, carriles y por terrenos no muy técnicos. No siento ningún tipo de molestias y cada vez disfruto más corriendo. Es una autentica gozada correr con sandalias. Soy consciente que aún me queda mucho que aprender de todo esto.
Ya no hay vuelta atrás, seguiré con mis huaraches y descalzándome siempre que pueda. No volveré a las amortiguadas…..o eso espero.



2 comentarios:

MIGUEL ANGEL GOMEZ dijo...

Me alegro muchisimo que las molestias hayan desaparecido. Fuiste un valiente, intentando algo que pocos podrian si quiera pensar. Enhorabuena. Yo no me atrevo Angel, ahora que parece que mis problemas de calambres en los dedos de los pies han desaparecido, en mi caso la mezcla de agua-vinagre manzana ecologico-melaza de caña. VIVAN LAS PANTALLAS¡¡

Jorge dijo...

Dando buenas lecciones, Ángel, como siempre. Me alegro mucho de que desaparecieran del todo tus molestias.