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KEEP CALM and GO BAREFOOT

miércoles, 27 de junio de 2018

XVIII CARRERA POPULAR PUERTO BAHIA DE ALGECIRAS...




Un  año más,  como ya viene siendo habitual, allí estábamos, en nuestra carrera favorita, en esa que tanto nos gusta, en la que no falta nadie y en la que se respira  ese  magnífico ambiente antesala de nuestra  Feria Real.


Mucho calor, ambientazo  y muchas razones para disfrutar de esta carrera que año tras año se ha ido superando hasta llegar a ser referencia importante dentro del calendario provincial y de la Costa del Sol.
Más de 1400 dorsales repartidos entre todas las categorías, ofrecían un impresiónate colorido  en la zona del muelle de Ribera, salida y meta de la carrera.

Casi todos estábamos allí. Gran representación de mi club, muchísimos amigos y conocidos por todos los lados.
Este año me había propuesto correrla descalzo, nunca antes lo había hecho, solo la  pasada carrera de Navidad de Algeciras  me atreví a descalzarme un tramo.
Tenía dudas, no sabía lo caliente que podría estar el asfalto y el estado del mismo en algunos tramos.  Pero al final me decidí y la corrí.  Había estado entrenado  descalzo y los pies los tenía a punto.
Evidentemente me había planteado  llevar un ritmo tranquilo e ir controlando continuamente el estado de mis pies. Quería disfrutar de esta magnifica forma de correr y sobre todo  de la carrera y de las irrepetibles sensaciones que estaba seguro que irían sucediéndose a lo largo del recorrido.
Mi amigo Migelón se ofreció a ser mi fiel escudero durante la carrera, intenté convencerle de que saliera a su aire, que yo iría  muy tranquilo, pero no, me acompañó  durante todo el tiempo. Fue magnífico compartir vivencias con él, me dio ánimos, me arropó y casi me llevó en volandas.
Nos colocamos en el vagón  de cola y nada más darse el pistoletazo a correr o mejor dicho a andar, casi 300 metros duró el tapón hasta que se fue estirando la carrera.
Innumerable comentarios de muchos corredores al verme descalzo. Muchos se sorprendían y otros dándome animo no paraban de   alentarme. Increíbles los momentos vividos.
Fueron transcurriendo los kms. Y todo fenomenal. Los pies de lujo y viviendo a tope la carrera. Al pasar por Trafalgar el gentío era impresiónate, qué de gente animando, qué ambiente  tan bonito  y que derroche de algecireñismo por todos los rincones.



Y al fin la meta, increíble la llegada con mi amigo Miguel. Que satisfacción más grande el haber podido completar  mi primera carrera descalcista y además en mi pueblo. La he disfrutado muchísimo y no he tenido ningún contratiempo. Los pies perfectos y las sensaciones inmejorables. Esto del descalcismo os aseguro que engancha y mucho.


Al final salió un ritmo de 5,03 los 7,3 kms, que en definitiva es lo de menos. Me quedo con lo vivido en la carrera y sobre todo el   haber compartido  con mis amigotes esas merecidas cervezas pos carrera que tanto  se la han merecido.  Enhorabuena a todos.

miércoles, 28 de febrero de 2018

MARATÓN DE SEVILLA 2018....




Nunca debes ver los retos como una desventaja. En cambio, es importante que comprendas que tu experiencia enfrentando y superando la adversidad es una de tus mayores  ventajas.

Quizás en esta cita se refleje a la perfección mi participación en el Maratón de Sevilla de este año.
Muchas dudas tenía. Por una parte no quería quedarme sin correr, en los últimos seis año no había faltado y por otra, la cabeza me decía que no, que fuera consecuente y no arriesgara ya que las condiciones  en las que me encontraba no eran las más idóneas. No había realizado ningún tipo de preparación, me faltaban las tiradas largas  y todo unido a un  corto kilometraje premaratón, hacían casi imposible  enfrentarse al reto.


Desde hace casi tres meses, venía sufriendo una tirantez, en la zona púbica, debido a una  fuerte descompensación de los músculos de las piernas, con el recto abdominal. Me había tratado con EPI , pero las agujas no hicieron el milagro esperado. No era una lesión en sí, pero aunque  me dejaba correr, el enfrentarme a un maratón en estas condiciones  podía ser  una temeridad.  Me podría ocasionar en primer lugar, no terminarlo y luego estar bastante tiempo sin correr. Había ido retrasando la inscripción para agotar las posibilidades hasta que decidí descansar este año.
Ocho días antes de la gran cita, surgió algo inesperado. Un amigo me ofreció su dorsal. Estuve un día pensándolo y al final dije, palante. Sabía que no era lo correcto, pero la cabezonería me hizo cambiar. Me había enfrentado ocho veces a la distancia y tenía la suficiente experiencia para saber  lo que tenía que hacer, si en carrera sonaban las alarmas. Estaba muy claro, la cautela iba a ser mi principal aliada y si había que echar el pie a tierra o abandonar no iba  a dudar.
Y allí me presenté con mis amigos Jorge y Javi. Llegamos a la feria del corredor,  como siempre, gran animación y donde nos encontramos con algunos compañeros de nuestro club y con Miguelon,  con los cuales compartimos la comida de la pasta.

Ya por la tarde decidimos irnos a relajarnos  a la residencia. Sobre las  ocho salimos cenar y ocurrió algo que nos marcó. Desafortunadamente al salir Jorge, en el último escalón de la entrada, tropezó y se cayó sobre mí. Los dos rodamos por el suelo con tan mala suerte que él se doblo el tobillo, ocasionándose un fuerte esguince. 


Demostró ser un valiente y a la vez  como ocurrió  en carrera tener la cabeza totalmente fría. Decidió tomar la salida con nosotros.  
A las 8:30 como siempre, pistoletazo y a correr. Decidimos cada uno ir a nuestro ritmo y nos deseamos suerte. La animación en la salida como siempre. La arenga del speaker unida a la clásica  de AC-DC,  inundaba el entorno de esa magia especial que tanto nos gusta y que nos pone los vellos como escarpias.
Y a correr. Mi intención era la de ir en modo control total. No me podía arriesgar a que un ritmo alto no me permitiera ir con seguridad. Pero lo de siempre. Empecé fuerte. En ningún momento durante los primeros kilómetros el crono me marcó por encima de 5 minutos. Iba cómodo pero con temor, sabía que en cualquier momento podían aparecer las molestias. De vez en cuando iba sintiendo  débiles pinchazos que me hacían temer lo peor. Trataba de tener la cabeza en otro sitio y no pensar. Pasaban los kilómetros y empecé a trazarme las metas. Llegué al diez y la medía seguía siendo  buenísima.  Dejamos atrás toda la zona de Torneo y enfilamos dirección al interior. El reloj seguía marcando una medía de 4:35 y  yo a lo mío. Me encontraba  muy cómodo y fijé la siguiente meta, la medía maratón. Sobre el catorce la Macarena, punto emblemático donde la animación siempre acompaña y para mí  es uno de las zonas más emotivas de la carrera. Va pasando la distancia y las sensaciones buenísimas. Los pies de lujo con mis huaraches a pleno rendimiento. Poco antes de llegar a la medía, ya se sentía la música de ambiente. Crucé el arco en 1:44, fenomenal. Todo se iba de maravilla, me encontraba tremendamente sorprendido por el buen ritmo que llevaba, aún por debajo de 5.  En todo los avituallamientos me paraba para beber y me echaba un orejón a la boca. El siguiente objetivo el campo  del Betis sobre el 33. Por aquí ya el crono empezaba a subir. La Palmera como siempre, demoledora. Es el peor tramo para mí, lo más insufrible antes de  que empezara lo bueno.  Y por fin el parque de María Luisa y la Plaza de España. Que de gente, que animación, que luz. Lo más bonito  con diferencia de la carrera. Ya no tenía dudas, se me tenía que dar muy mal para no llegar. Continuaba con pequeñas molestias   que no me impedían seguir avanzando.  Reyes Católicos, la Catedral, Trajano la Alameda y por fin la Barqueta. Ya lo tenía. La animación era impresionante, el gentío abarrotando y arropándonos  a todos. Ya no quedaba nada. Las fuerzas las justas para llegar al estadio y disfrutar del final. La entrada  impresionante, después de la oscuridad del túnel la claridad, la luz de la llegada y el disfrute de esos mágicos 195 metros. Lo que se siente al cruzar la meta es inenarrable, es  el jubileo después de toda una vida luchando para llegar al final.


El crono  me marcó 3:32 con un tiempo oficial de 3:33 y pico. Contentísimo de mi noveno maratón completado. Una chica me dio la medalla e irremediablemente como siempre las lágrimas aparecieron. Jorge al final tuvo que abandonar  en el kilómetro 10,  no le dio tregua el tobillo y Javier como siempre en su línea, terminando su enésimo maratón.  
La organización como siempre, mucha atención a los corredores y todo perfecto. No me quiero olvidad de mis compis del club, los cuales  hicieron un magnifico maratón y de los acompañantes que también se desvivieron por hacernos todo más fácil. Volveré...