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KEEP CALM and GO BAREFOOT

viernes, 18 de noviembre de 2022

57 BEHOBIA - SAN SEBASTÍAN

Hacía mucho tiempo que tenía apuntado en rojo sobre el calendario correr esta carrera. Como se dice en el mundillo runnero, todo corredor debe de peregrinar a la behobia por lo menos una vez en la vida. Es algo más que una carrera, es una forma de entender el deporte, de vivir algo distinto a lo habitual y sobre todo, es disfrutar de una fiesta donde los corredores son tratados como auténticas estrellas y donde el público y los aficionados  juegan un papel fundamental, volcándose en masa desde el principio hasta el final.

Cuantas veces había pensado en correr esta carrera, pero  era dificil. La logística desde un punto tan distante como es Algeciras hasta San Sebastián no era fácil. Por motivos de trabajo, había que gestionarlo todo en el fin de semana.

Ring Ring, sonó el despertador el sábado a las 4 de la madrugada, había quedado con Pedro con quien iba a compartir viaje y carrera. Había que ir hasta el aeropuerto de Málaga para coger el vuelo que salía a las 6:50 hasta Bilbao.  Una vez allí recoger el coche que teníamos reservado y rumbo a San Sebastián. Sobre las 11 llegamos al Kursaal, que es donde estaba todo concentrado, recogida del dorsal, de la bolsa del corredor y donde teníamos previsto dejar la mochila con la ropa pos-carrera.  Curiosamente no había feria del corredor, algo extraño para una carrera de esta magnitud. Solo existían uno stands de luanvi con productos de su misma marca y todos referenciados a la behobia. Una vez todo arreglado, pusimos rumbo al casco viejo donde pudimos disfrutar de los exquisitos  y famosos pintxo y del txakolí de Donosti. Un manjar para la vista y el paladar. Todo el centro de San Sebastián, estaba repleto de gente, abundaban los que  iban a participar, reconocible por la indumentaria deportiva. Multitud de franceses y de participantes de todas las regiones.

Ya con el estómago bien lleno, nos fuimos hasta la bonita localidad de Leitza, que es donde teníamos el alojamiento.  Teníamos que descansar y preparar toda la logística para la carrera. Para Pedro, era su cuarta participación en la behobia, gran conocedor de todos los pormenores y detalles de la carrera, lo que me ayudó   a afrontar con cierta garantía toda la gestión de la carrera.

Y llegó el gran día. Igualmente hubo que meterse de nuevo un madrugón, teníamos previsto llegar hasta Anoeta, dejar el coche en los alrededores y coger el tren hasta Irún que es donde se encontraban los autobuses lanzaderas que nos llevarían hasta la  salida justo en la frontera francesa.

Una autentica marea de corredores por todos los lados inundaban la zona. En esta edición cerraron los dorsales con 30000 participante. Todo superbién organizado y muchísima atención al corredor. Impresionante el ambiente, la música a cañón, corredores por todos los lados calentando y muy buen rollo. Nos tomamos un café y una chocolatina que ofrecía la organización, un detallazo.

La temperatura fantástica, 18 grados a las 9 de la mañana, algo inusual a estas alturas según los lugareños. Esta carrera siempre se ha caracterizado por disputarse en un ambiente frio y lluvioso, menos mal que este año fue todo lo contrario por lo menos para nosotros. Por aquí la gente está acostumbrado a otro tipo de climatología.

Y llegó la hora. Nos situamos en el cajón correspondiente, teníamos la salida a las 10:10.  Los grupos salían de 10 en 10 minutos, pistoletazo y a correr. Nada más salir, se produjo un pequeño tapón que enseguida se estiró éramos 2000 los que salíamos con dorsal rojo. La salida magnifica, íbamos bordeando el Bidasoa con destino a Irún, toda esta zona  era un espectáculo de animación, nada más entrar enfilamos una cuesta que nos dirigía al centro de la Ciudad.  En principio no me había planteado marca ni ir a un ritmo determinado, mi objetivo era disfrutar y pasármelo a lo grande, ya habría otras carreras para apretar. De momento voy a un ritmo comodísimo. El centro de Irún es un hervidero de aficionado, me llamó la atención un grupo de abueletes con cencerros metiendo basa y animando. Nada más salir pasamos por unas series de toboganes donde la gente ya se iba situando en su sitio. Sobre el kilómetro seis comienza la temida subida al Alto de Gaintxurizketa. Son unas rampas sin treguas y que cada vez se van empinando hacia arriba, de momento voy de lujo, establezco un ritmo contante y para arriba. Adelanto a mucha gente, son corredores que habían salido a tope y ya empiezan a quedarse, incluso alguno iba ya andando. Miro para atrás y veo que Pedro empieza a quedarse. Habíamos quedados que cada uno fuese a su bola y que ya nos encontraríamos en la meta. Al coronar el alto continuaba la animación. Me voy encontrando cada vez mejor, miro el reloj y me va marcando un ritmo inferior de 4:50, de lujo. Empezamos a bajar y muchos aumentan los ritmos, yo continuo a lo mío, intento recuperar para lo que queda. Cuando terminamos de bajar empezamos por unas zonas de sube y bajas, auténticos rompepiernas que ya empiezan a pasar algo de factura. La temperatura sigue subiendo y ya se empieza a sentir calor. Voy bebiendo en todas las zona de avituallamiento, es más me paro, bebo y continuo. Se me hace muy difícil beber corriendo, tengo que ensayar esta técnica, siempre me pasa igual. En el kilómetro doce  entramos en una de las zonas con más animación de la carrera, Rentería. Pasamos por una avenida muy grande totalmente abarrotada de gente animando. Lo bellos como escarpias y por aquí  se iba como se suele decir en volandas. Impresionante el paso por esta localidad, creo que poca gente se había quedado en sus casas. Nada más salir de Rentería, nos encontramos con la segunda dificultad, la subida a Capuchinos, una cuesta no muy larga pero importante. Los últimos metros, se me hacen muy pesados. Ya no voy tan fino. La carrera empieza a pasar factura. Vamos por el kilómetro catorce, va quedando menos, pero hay que seguir. Pasamos por Pasajes donde me recreo con unas vistas muy chulas del puerto y la bahía. Curiosamente el reloj me sigue marcando un ritmo medio por debajo de 4:50. Pensaba que iba peor, subidón y a por el temido alto de Miracruz.

Me encuentro con un corredor descalcista que ya lo conocía de un maratón en Sevilla, nos saludamos deseándonos suerte. Sigo apretando y curiosamente recupero bastante, me como dos trozos de plátanos en un avituallamiento y a por la temida cuesta. Este alto de Miracruz es de solo de un kilómetro, pero de un desnivel brutal. La animación por aquí superaba todo inimaginable. Ya lo duro lo tenía hecho, solo quedaba dejarse caer hasta San Sebastián. Nada más pasar el alto decido quitarme las sandalias y continuar descalzo. Me paro en un hueco entre la gente y me descalzo. Todos los que habían allí se sorprenden y me dan ánimos. Ya queda poco y empiezo a volar, nunca mejor dicho. Voy flotando, disfrutando de cada zancada, del paisaje, de la gente, del entorno, en fin, una maravilla. Entramos por el barrio del Gross y enfilamos la recta de la alameda del bulevar.  A lo lejos diviso los arcos de la meta, no tengo ganas de que se termine. Aunque cansado aún tengo suficiente combustible para seguir. Impresionante la llegada, un ruido ensordecedor por los gritos de la gente y de la megafonía. Cruzo la meta y paro el reloj en 1:34.

Un corredor se me abraza  y me felicita casi llorando. Le doy la enhorabuena y nos dirigimos a por la medalla como si fuésemos amigos de toda la vida. Nada más terminar, se nota la grandeza de esta carrera, la exquisita organización y la atención a todos los corredores.

Mi amigo Pedro, entró seis minutos por detrás y super contento por su carrera.

Ha sido una carrera diferente. He corrido para disfrutar no para competir, he gozado de cada metro recorrido de los veinte kilómetros y sobre todo me lo he pasado a lo grande, que a estas alturas es de lo que se trata. Todo perfecto en un fin de semana intensísimo que habrá que intentar repetir el próximo año.

 

martes, 4 de octubre de 2022

XXII CARRERA URBANA CIUDAD DE ALGECIRAS...



El domingo se disputó la vigesimasegunda edición de la carrera popular ciudad de Algeciras, también llamada popularmente como la carrera de las rotondas por la cantidad de veces que tenemos que sortearlas a lo largo del recorrido.

Y allí me presenté. En la playa de Getares que es donde empieza. Algo de viento y bastante animación, aunque creo que en esta edición la participación ha sido menor que en otras ocasiones.

Esta carrera tiene una particularidad o hándicap que la hace distinta a otras y es que comienza en cuesta y claro está se hace al principio un poco agónica.

Nada más salir, empiezo a apretar, no me quería quedar en el tapón que se forma siempre al principio. Y a correr. Este año mi estado de forma no era la más idónea. En las últimas semanas no había acumulado mucha distancia y eso pasa factura en carrera.


Muy bien en la salida, me encontraba pletórico y palante. Empecé a adelantar a algunos corredores y me situé en un grupo que iba tirando de lo lindo. Intenté engancharme, pero no pude. Llevaban un ritmo muy alto para mí.

En el primer tercio de carrera hasta la zona de Paco de Lucia iba perfecto, me encontraba muy suelto y las pulsaciones las llevaba supercontroladas.  A partir de aquí y hasta  el corte ingle era todo llano y me propuse aumentar la cadencia. Me fue imposible, empecé  a sentirme algo raro.

Las piernas, ya no iban tan sueltas y las sensaciones no eran tan buenas. Mantuve el ritmo como pude hasta llegar a la zona del cementerio donde  ya si, empecé a dar lo máximo. Sabía que había posibilidad de pódium y tenía que aprovechar la ocasión de subir al cajón.   Llevaba por delante a dos corredores del club atletismo Linense que eran de mi categoría.  Si quería premio tenía que adelantarlos. Al entrar en el estadio me adelantó una corredora como un rayo y me enganche a ella. Ya en los últimos 400 metros la adelanté, pude rebasar  a uno de los dos corredores y me lancé en la recta final a por el otro, pero me fue imposible, entro cuatro segundos antes que yo.

Muy contento y tremendamente cansado, paré el crono en 29:37 a un ritmo de 4:27.  Tercero en mi categoría, al final pude enganchar un trofeíllo. Carrera rapidísima para mi forma de correr, no hay tregua y hay que ir a tope si se quiere hacer un buen registro. Prefiero mayores distancias donde puedo gestionar a mi manera el recorrido. No queiro terminar sin felicitar a Eva y  a Maria dos supercampeonas de mi club  que tambien subieron al podium. Seguimos sumando y sobre todo disfrutando de este magnífico deporte y de los beneficios que me aporta el minimalismo y el corre con chanclas.


jueves, 24 de febrero de 2022

Maratón de Sevilla 2022

 

Duda, duda y más que duda. Como siempre y no me explico la causa, otra vez  igual. Puedo estar bien, con molestias, en fin, siempre la incerteza me ronda la cabeza en los preliminares de correr algo importante. Creo que es un síntoma que lo padecemos la mayoría de los que estamos enfermo de maratón.

Todo esto es lo que se me ha   estado pasado por el coco durante un par de semanas antes de correr por Sevilla. El motivo, pues por una parte unos problemillas de ciática que me han dado algo la lata y sobre todo el deficiente entrenamiento  que he tenido un mes ante por temas laborales.

Pero allí estaba el tío, fiel a los últimos ocho maratones ininterrumpido en los que he disfrutado de  Sevilla.

No había escusas, había que estar e intentar hacer una digna carrera aunque costara.

Como ya es tradición, nos fuimos el sábado para allá. Javi se encontraba desde el viernes por allí y con Jorge pusimos rumbo a Sevilla.

La primera parada, la habitual. La Feria del corredor nos estaba esperando. Bastante gente por todos los estands, las fotos de rigor para el postureo correspondiente  y a comer el plato de macarrones que nos invitaba la organización en la ya clásica comida de la pasta.  

Y al hotel. Queríamos descansar lo máximo y sobre todo tener las patitas en alto para llegar los más descansado posible a la salida.

A correr, llego ese momento en el  que casi todo se olvida. Ya nada importa, estamos dentro de la magia que rodean este tipo de pruebas. Infinidad de corredores, muchos extranjeros y un colorido espectacular en todo el entorno, ambientado por los ánimos del speaker y los decibelios de la megafonía.

Sorprendentemente, me encontraba súper relajado y muy tranquilo. Se nota las tablas que empiezo a tener en estas carreras.

Mi objetivo como siempre que me enfrento al Filipides, era intentar luchar, terminar   y no  dejar que el maratón me devore.

Pistoletazo y a difrutarsufrir que es de lo que se trata. Nada más salir, intenté buscar  el globo de los 3:30 y unirme a él. La táctica era simple, me tenía que enganchar e intentar aguantar hasta los cinco últimos kilómetros y en ese momento, atacar  si seguía con fuerzas, e intentar quedar por delante o seguir igual hasta meta. 

Del globo ni rastro, no lo vi en toda la carrera. Salí cómodo, y bastante conservador. Tenía que gestionar las fuerzas y tener munición para el final, lo que implicaba, ser reservón.

Me había propuesto olvidarme del crono, quería hacer una carrera por sensaciones y no exprimirme en demasía. Era consciente de que en cualquier momento podía tener algún brote de ciática y petar.

Nada más salir, me encuentro a un corredor en sandalias, nos saludamos y me comenta que es el primer maratón que  hace de esta forma y que está algo temeroso. Lo animo y le digo que no se preocupe que las sandalias es el mejor bálsamo que le podemos aplicar a los pies en estas distancias.

Qué bonita estaba Sevilla, pasamos por  la Torre del Oro y la  Maestranza, casi sin darnos cuenta. Voy bien mejor de lo esperado, las pulsaciones muy controladas y las sensaciones que me va trasmitiendo  el cuerpo son magníficas. Llegamos al diez y sigo igual de bien. Voy disfrutando como nunca, todo perfecto. De vez en cuando miro el GPS y el ritmo medio se mantiene en torno a los 4:40, genial. Aun así, soy consciente de que queda mucho pero empiezo a ser optimista. Como es mi  costumbre, me voy parando en todos los avituallamientos para beber. Sobre el quince me tomo el prime Totum (por cierto los tres que me llevé estaban cumplidos) y a por el medio maratón. Sorprendentemente cruzo el arco en 1:38. Increíble, sigo al mismo ritmo y con las fuerzas a tope, la ciática de momento dormida, las piernas con poderio y empezando a creer que puede salir una buena carrera.

El siguiente objetivo, el campo del Betis sobre el 32. Sigo de lujo. Por mi cabeza empieza  a aparecer la posibilidad de hacer marca si continúo de esta forma. El ritmo me marca por debajo de  5 y  sigo con bastante motor. Bajar de los 3:20, sería algo increíble, pero vuelvo a mi realidad,  queda lo más bonito de la carrera pero también lo más difícil. La Palmera se me hace interminable, demoledora, siempre se me atraganta. El calor empieza a apretar y al entrar en la Plaza de España me tomo el segundo totum. Empiezo a sentir los primeros síntomas de cansancio, aunque voy bien, el cuerpo empieza a avisarme. Voy buscando las sombras y las primeras sensaciones negativas empiezan a aparecer. Ya no voy con tanta frescura, van cayendo los kilómetros y pasamos por La Macarena. Inevitablemente los cálculos de tiempos empiezan a  rondarme la cabeza. Hago una estimación y creo que aunque  solo me quedan sobre 5 kms. es muy difícil hacer marcas. Las alarmas empiezan a avisar, claramente voy por encima de 5. El cansancio ya empieza a hacer mella. Pasamos por el Duque, la Plaza Nueva y enfilamos la Catedral y la Giralda. Lo tengo hecho, sé que este maratón está en el saco, no queda nada. Reyes católicos, la animación a tope y la ciática sin aparecer. Contento no, lo siguiente. Qué maravilla, que bonito, que colorido y que ambientazo, giramos a la derecha y las Delicias. Nada, ya es mío, como siempre  aparece el nudo en la garganta. Otra vez y van trece, veo la meta. Los últimos trescientos metros son mágicos, que maravilla que gozada solo por estos momentos, merece la pena todo el trabajo y sufrimiento. Esprinto miro al cielo y cruzo el arco. 3:23:01. Me he quedado a dos minutos de mi mejor marca, pero nada, lo importante es que he vuelto a vencer al maratón. Muy cansado pero tremendamente contento  de mi  carrera.

Quizás haya sido el maratón en el que más he disfrutado, lo he vivido  con un esfuerzo muy controlado y en el que en  ningún momento he visto que peligrara la carrera. Otra más y ya van unas pocas.  Mis compañeros  bastante bien, Jorge hizo un buen maratón entrando en 3:22, Javi también cumplió objetivo quedándose en 4:20.

 

Volveré, pues como dice el dicho, Correr en Sevilla es una Maravilla.............